Sermones
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El misterio de la voluntad de Dios
La seguridad de la salvación
Cristo es la respuesta
¿Por qué permite Dios el sufrimiento?
La vida cristiana victoriosa
Usted puede vencer la tentación
Hechos, fe y sentimientos: La seguridad de la salvación
¿Qué es el evangelio?
Hay poder en la oración
Un Nuevo Comienzo
Aprendiendo a Orar
Dios No Ha Cambiado
Por Billy Graham
Crisis es una palabra trillada. Significa cambio, transición. El diccionario dice que significa un cambio decisivo.
Pero con todos los cambios que están teniendo lugar en nuestro, algunas cosas no has cambiado. Algunas siguen todavía igual. La Biblia dice: "Y esta frase: Aún una vez, indica la remoción de las cosas movibles, como cosas hechas, para que queden las inconmovibles."
Tengo eso en cuenta en cada país que visitamos, y hasta ahora hemos estado en más de ochenta países [redicando el evangelio. Cada vez que me levanto a predicar el evangelio, sé que ciertas cosas no han cambiado.
En primer lugar, no ha cambiado la naturaleza de Dios. Dios todovía es soberano. El diablo sólo puede hacer lo que Dios le permite. Hay un misterio de desobediencia, un misterio de iniquidad que no comprendemos totalente y que no entenderemos plenamente hasta que estaos delante de Dios. El dijo: "Porque yo Jehová no cambio." La Biblia dice: "Dios no es hombre para que mienta, ni hijo de hombre para que [cambie]." No hay "mudanza, ni sombra de variación" en Dios, dijo Santiago.
Dios es inmutable en su santidad y en su exigencia de santidad e integridad en nuestra vida. "Santo, santo, santo es el Señor Dios Todopoderoso, el que es, y el que ha de venir."
Dios es inmutable en el juicio. El Señor juzgará toda la tierra. "Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera deonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí , hacedores de maldad."
Dios lee el corazón. Jesús dijo: "Mas yo os digo que de toda palabra ociosa que hablan los hombres de ella darán cuenta en el día deljuicio." Considere eso.
Dios es inmutable en su amor. "Mas Dios muestra su amor paracon nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros."
Piense en eso. Cristo murió por nosotros mientras éramos pecadores: "Al que no conoció pecado, pornosotros lo hizo pecado."
Dios es amor; El es inmutable en su amor. Dios dio a su Hijo por nosotros en la cruz y lo resucitó de entre los muertos.
En segundo lugar, no sólo no hacambiado la naturaleza de Dios, sino que no ha cambiado la Palabra de Dios. En los primeros años de mi vida tuve algunas dudas sobre la Palabra, pero una noche de 1949 me arrodillé ante un tocón en los bosques cercanos a Forest Home, California, Estados Unidos. Abrí mi Biblia y dije: Oh Dios, hay muchas cosas en este libro que no entiendo, pero lo acepto esiante la fe como ti Palavra infalible desde Génesis hasta Apocalipsis." Resolví eso, y desde aquel momento en adelante no he tenido nunca ni una sola duda de que esta es la Palabra de Dios. Así que cuando cito la Biblia, cuando la predico, sé qué estoy predicando la verdad de Dios.
Eso le da autoridad al ministerio de uno. No está badaso en lo que alguien dice sobre la Biblia. No está basado en alugún libro que yo haya leído. Está basado en la fe en Dios. Nadie puede cambiar eso.
En tercer lugar, la naturaleza humana no ha cambiado. Jeremías dijo: "Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?"
La gente trata de descubrir qué para con la raza humana. ¿Qué para con las pandillas de algunas de nuestras ciudades? ¿Qué provoca todos los asesinatos, todos los suicidios y todas las demás cosas terribles de las uqe leemos todos los días en los periódicos?
El corazón del hombre es hoy como siempre ha sido. El hombre está en rebelión contra Dios y tiene una enferedad llamada pecado. El pecado está en todos nosotros.
Recuerdo una vez que estaba predicando en Africa a un grupito de una tribu. Se e dijo que esa tribu no había oído mucho del evangelio, y quise presentar un sencillo mensaje evangélico. Así que prediqué sobre Juan 3:16 de la manera más simple que pude. Tratando de explicar Juan 3:16, empleé todas las ilustraciones en las que pude pensar que harían más claro el mensaje. Varias personas manifestaron que querían recibir a Cristo.
El domingo siguiente iba a predicar en la iglesia parroquial de Great St. Mary en la Universidad de Cambridge en Inglaterra, y pensé: "Voy a hacer una prueba. Voy a predicar en Cambridge el mismo sermón sencillo que prediqué a la tribu africana." Y así lo hice. Ese doingo muchos de los estudiantes llegaron a conocer a Cristo como Señor y Salvador. Era una simple exposición sobre Juan 3:!6. Sí, el corazón humano es igual en todas partes.
En cuarto lugar, el método de salvación no ha cambiado. El mismo mensaje que siempre ha transformado vidas transforma las vidas hoy. Leemos en Hechos 4:12: "Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombre, en que podaos ser salvos." No hay otro nombre.
"Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí." Ese versículo fue una piedra de tropiezo para mí por mucho tiempo. Pensé que en él alguien estaba diciendo: "Yo soy la personificación de toda verdad: ;a verdad científica, la verdad teológica y la verdad filosófica." Mediante la fe acepté que El es lo que dice ser: el Camino, la Verdad y la Vida. Y nadie puede ir al Padres si no es por edio de Jesucristo.
Quizás usted tenga un pecado que necesita confesar. Tal vez necesita recibar a Jesucristo en su corazón como su Señor y Salvador. Pudiera ser que necesite estar dispuesto a renunciar a algo que Dios ha señalado y sobre el que ha dicho: "Si quieres tener plena comunión conmigo, eso tiene que desaparecer."
¡Dios no ha cambiado!
"La voz del cual conmovió entonces la tierra, pero ahora ha prometido, diciendo: Aún ina vez, y conmoveré no solamente la tierra, sino también el cieló.
"Y esta frase: Aún una vez, indica la remoción de las cosas movibles, como cosas hechas, para que queden las inconmovibles.
"Así que, recibiendo nosotros un reino inconmovible, tengamos gratitud, y mediante ella sirvamos a Dios agradándole con temor y reverencia;
"porque nuestro Dios es fuego consumidor."
¡Dios no ha cambiado!
La Victoria es Nuestra
Por Billy Graham
Nuestro mayor enemigo es la muerte. La muerte implica cierto temor. La Biblia dice que "el aguijón de la muerte es el pecado," y desde el día en que la primera pareja puso a su hijo en una tumba, la gente ha temido a la muerte. Es el gran monstruo misterioso cuyos largos dedos helados hacen que muchos se estremezcan aterrorizados.
El testimonio unánime de la historia es que la muerte es inevitable. Las generaciones van y vienen, y cada generación ha puesto sus muertos en la tumba.
La Biblia siempre relaciona la muerte con el pecado. La Biblia dice que "como el pecado entró en el undo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron."
Estamos procurando mejorar la vida mediante fórmulas químicas en los laboratorios científicados de todo el mundo. Pero hasta que la cienca no pueda encontrar una solución para el problema de la muerte. Aun si los ceintíficos descubrieran un secreto que prolongara la vida terrenal, al mismo tiempo sólo tendrían éxito en extender nuestro tiempo de tristeza y aflicción.
Cientos de filósofos de todas las épocas han procurado escudriñar más allá del velo de la muerte. Sus especulaciones llenan volúmenes con respecto a las posibilidades de vida más allá de la tumba.
La muerte ronda entre los ricos y los pobres, los instruidos y los ignorantes. La muerte no hace distinción de raza, color ni credo. Sus sombras nos acechan día y noche. Nunca sabemos cuándo llegará el momento temido.
Procuramos disimular el desastre sacando un seguro de vida, y hemos inventado otros mecanismos para haver más cómodos nuestros últimos días; pero siempre está presente la dura realidad de la muerte.
Muchos se preguntan: ¿Hay alguna esperanza? ¿Hay alguna puerta de escape? ¿Hay una posibilidad de la inmortalidad?
No voy a llevarlo a usted a un laboratorio científico, ni al aula de un filósofo ni a la oficina de un psicólogo. En su lugar, voy a llevarlo a la tumba vacía de José de Arimatea. María, María Magdalena y Salomé habían ido a la tumba para ungir el cuerpo del Cristo crucificado. Ellas se habían sorprendido al ver la tumba vacía. Un ángel se puso a un lado del sepulcro y les dijo: "Buscáis a Jesús nazareno." Luego añadió: "Ha resucitado, no está aqui."
Esa fue la mayor noticia que el mundo haya oído jamás. ¡Jesucristo había resucitado de los muertos, como lo había prometido!
La resurrección de Jesucristo es la verdad primordial de la fe cristiana. Ella descansa en la raíz misma del evangelio. Sin una fe en la resurrección no puede haber salvación personal. La Biblia dice: "Si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo." Tenemos que creer esto, o nunca podremos ser salvos.
Para muchas personas la resurreccíon ha llegado a ser poco más que un consolador símbolo de la inmortalidad del alma. Pero la resurrección abarca mucho más que la perpetuidad de la vida. Creer en la inmortalidad por sí misma pudiera ser algo trágico y horrible. La Biblia enseña que esa creencia debe ir acompañada de una segura convicción de que Dios garantiza una existencia eterna en su presencia gloriosa, a través de un conocimiento personal de su Hijo.
Comenzamos con el hecho de que al tercer día Jesucristo había resucitado de los muertos, salió de la tumba y apareció a los desanimados y asombrados discípulos que habían perdido toda esperanza de volver a verlo. Sin nuestra aceptación de la realidad de la resurrección, esa celebración no es más que una ilusión. Como escribió el apóstol Pablo hace ya mucho tiempo: "Y si Cristo no resucitó, vana es entonces nuestra pedicación, vana es también nuestra fe.”
Cuando se contempla la resurrección de Cristo como un hech histórico, el Domingo de Resurrección se convierte en el día de días y se debe reconocer y celebrar como la mayor victoria de todos los tiempos.
La resurrección fue, en un sentido, una victoria suprema para la raza humana. Fue una victoria sobre la muerte: "Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho." Su resurrección de los muertos es la garantía que también para nosotros la tumba ha sido abierta y que seremos también resucitados: "Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados."
La resurrección fue también una victoria sobre el pecado: "La paga del pecado es muerte." El pecado de Adán en el huerto del Edén tuvo como resultado la culpa, la condenación y la separación de la presencia de Dios. Sin embargo, allí también se dio la gloriosa promesa de que aparecería la simiente de la mujer, y que Dios pondría enemistad entre su simiente (Cristo) y la serpiente (Satanás).
En el conflicto resultante, la simiente de la mujer sería herida en el calcañar, pero a cambio heriría la cabeza de la serpiente, infligiéndole una herida mortal. Esto due realizado y manifestado abiertamente en la resurreción de Cristo.
La resurrección también no da victoria sobre las dudas. Parece que hay miles de cristianos esclavos de las dudas. No quiero decir que tales persona dudan de la existencia de Dios o de las verdades de la Biblia. Podemos aceptar todo eso mientras seguimos dudando en nuestra relación personal con el Dios en quien profesamos creer. Algunas personas tienen dudas en en cuanto al perdón de sus pecados, otras dudan de su esperanza de ir al cielo, y aun otras desconfían de su propia experiencia interior.
Durante su ministerio terrenal Jesús hizo una serie de asombrosas afirmaciones y promesas a sus seguidores, que deben de haberles parecido increíbles mientras El estaba en la tumba. Jesús le había dicho: "Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia." Y El le declaró a Marta: "Yo soy la resurrección y la vida ... todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente." Pero ahora el que había hecho esas promesas estaba muerto, y la tumba estaba cerrada sobre aquel que había prometido vida eterna a todos los que creyeran en El. Si El no hubiera resucitado, tendríamos suficientes motivos para dudar de la validez de sus promesas.
Pero cuando salió de la tumba, todas sus promesas y sus palabras salieron con El y hoy viven con gloriosa vitalidad, poder y autoridad.
La resurrección es también la garantía de la victoria sobre nuestros temores. Los temores son estrechos aliados de las dudas. El presidente de la facultad de historia de una de nuestras grandes universidades una vez me expresó esta opinión: "Nos hemos convertido en una nación de cobardes." No acepté su declaración, pero él arguyó que muchas personas se han mostrado renuentes a seguir in curso so no se trata de algo popular. Incluso si estamos convencidos de que algo es correcto, procuramos no comprometernos porque tenemos temor. Si nos favorecen las probabilidades, nos ponemos de su parte; pero si implica algún riesgo el defender lo que es correcto, procuramos ponernos a salvo.
Usted que teme a la muerte, a perder la salud o a perder los amigos, examine las palabras de Pablo: "Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio." Dios nos ha dado una esperanza viva mediante la resurrección de Jesucristo de los muertos. Este y otros pasajes similares señalan el hecho de que ningún cristiano tiene razón alguna ante los ojos de la voluntad de Dios: "Si Dios es por nosotros, ¿quien contra nosotros?"
El poder del Espíritu Santo levantó el cuerpo de Cristo de entre los muertos. Ese mismo Espíritu Santo, ahora obrando en nosotros, puede liberarnos de los poderes de la ansiedad y del temor, y hacer que nos regocijemos en la esperanza segura y gloriosa que El ha preparado para nosotros.
La resurrección garantiza la victoria en nuestra vida diaria. La victoria que Cristo ganó para nosotros cuando resucitó de la tumba puede verse en nuestra vida cada día. Puede ser manifestado en nosotros y por medio de nosotros en todo lugar y en toda circunstancia su poder resucitador para la gloria de Dios.
Podemos estar conscientes cada día de su victorioso poder obrando en nosotros, por nosotros y por medio de de nosotros para su gloria. Podemos exclamar como el apóstol Pablo: "Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo."
Testifique con el Poder de Dios
Por Billy Graham
Recuerdo que en 1953, al principio de nuestro ministerio, estuve predicando en Dallas, Texas. Asistían casi cuarenta mil personas a cada reunión, pero una noche sólo un grupito respondió al llamado para recibir a Cristo. Dejé la plataforma desalentado. Allí estaba un comerciante alemán, un verdadero hombre de Dios, que me abrazó y me dijo: "Billy, ¿sabes lo que anduvo mal esta noche? No predicaste la cruz."
La noche siguente prediqué sobre la sangre de Cristo, y una multitud enorme aceptó a Cristo como Salvador. Cuando proclamamos el evangelio de Cristo, cuando predicamos a Cristo crucificado y resucitado, hay un poder inherente al mensaje.
Quienes proclaman el evangelio necesitan comprender, como lo subrayó Pablo, que el hombre natural no puede aceptar la verdad de Cristo mediante el razonamiento y la lógica porque hay un velo sobre él. Es un velo sobrenatural que sólo puede ser traspasado por el Espíritu Santo.
Cuando Pablo fue a Corinto, dijo: "Pues me propuse no saber a Jesucristo, y a éste crucificado." De esa manera él resumía su mensaje a los corintios.
¿Por qué semejante afirmación? Pablo sabía que la cruz y la resurrección tienen su propio poder comunicativo. El sabía que el Espiritu Santo toma el sencillo mensaje de la cruz, con su mensaje de amor y gracia redentora, y le infunde autoridad.
La realidad gloriosa es que el Espíritu Santo toma el mensaje, no importa cuán débil o sencillo sea, y lo trasmite a la mente y al corazón. Es la acción sobrenatural del Espíritu de Dios que quiebra los obstáculos. El Espíritu Santo es el que da el mensaje. Cuando estoy ante mis oyentes, puedo confiar en que el Espíritu Santo toque las cuerdas sensibles del alma de los que escuchan el mensaje.
En primer lugar, sé que las necesidades de la vida no son totalmente satisfechas por el progreso social ni por la abundancia material. Eso es cierto en cualquier parte del mundo. Jesús dijo que: "la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee." Algunas de las personas más desconsoladas que conozco son millonarias.
En segundo lugar, sé que hay un vacío inherente a cada vida sin Cristo. Millones de personas claman por algo que llene ese vacío, pero nada parece satisfacerlas. El dinero no satisface y las experiencias sensuales tampoco. ¿Qué busca la gente? La gente busca a Dios porque sólo Dios satisface.
He Hablado en muchas universidades del mundo. He oído el grito lastimero de jóvenes que están intelectual, psicológica y espiritualmente perdidos. Están buscando algo que no saben lo que es.
Le pregunté al presidente de una universidad: "¿Cuál es las mayor necesidad que usted cree que tengan aquí los estudiantes?" El me contestó: "Entrega. Necesitan entregarse a algo, porque muchos no se sienten compromietidos con nada." Ellos buscan algo. Hay un vacío en cada vida que sólo. Dios puede llenar. Cuando proclamamos el evangelio, hablamos directamente a ese vacío que hay en cada corazón, y que únicamente Jesucristo puede llenar.
En tercer lugar, sé que hay mucha gente ansiosa de compañia. Tengo un amigo que es psicólogo y teólogo en una universidad norteamericana. Un día le pregunté: "¿Cuál es el mayor problema de los pacientes que acuden a ti por ayuda?" Pensó por un instante y luego respondió: "La soledad. Y cuando usted investiga, descubre que ansían la compañia de Dios." Hay un anhelo profundo por Dios porque el hombre está separado de su Creador.
En cuarto lugar, sé que la gente tiene un sentimiento de culpa que es devastador. El director de un hospital psiquíatrico e dijo: "Podría darle de alta a la mitad de mis pacientes si pudiera encontrar una manera de librarlos de sus sentimientos de culpa."
Eso es precisamente lo que hace el mensaje de la cruz. Cuando hablamos de Cristo, estamos tocando de modo directo el problema irritante y deprimente de la culpa. Sólo Cristo puede dar perdón y alivio.
En quinto lugar, sé que hay un temor universitaria informó que aunque los jóvenes piensan en el sexo más que en cualquier otro asunto, la segunda cosa en que más piensan es en la muerte. Nuestro Señor vino a invalidar la muerte en su propia muerte y resurrección. El hizo que tres cosas quedaran inoperantes para la persona que entrega su vida a Jesucristo: el pecado, la muerte y el infierno. ¡Qué mensaje para darlo a los que se preocupan con la muerte!
Una vez en mi vida luché con mis dudas en cuanto a creer que la Biblia es al autorizada Palabra de Dios. Fui a una montaña y pus mi Biblia sobre la cepa de un árbol. Luego oré: "¡Oh Señor, no entiendo todo lo que dice este libro! Pero lo acepto como tu Palabra por medio de la fe." Mediante la fe acepté la Biblia como la Palabra del Dios viviente, y no he vuelto a dudar desde entonces.
Cuando cito las Escrituras, sé que estoy citando la Palabra de Dios. Es el mensaje autorizado de Dios para nosotros. Es el Libro infalible.
Necesitamos saturarnos de la Palabra de Dios y de la oración. Una razón por la cual la gente escuchaba a Jesús es que El hablaba con autoridad.
Un pastor lebrar un culto dominical para niños a las ocho y treinta de la mañana. Empleaba palabras sencillas, ilustrando su mensaje con representaciones gráficas. Casi un año más tarde asistían al culto dominical de niños más personas mayores que al culto regular de las diez y treinta porque podían entender mejor lo que decía el pastor. A la gente le gusta le sencillez. Creo que ese fue uno de los secretos de nuestro Señor. La gente del pueblo lo oía con gozo. El hablaba el idioma del pueblo.
Trasmitamos el evangelio mediante nuestro amor por los demás. Jesús dijo: "E esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros." ¿Ama usted de veras a los demás? ¿Se lo demuestra? ¿Perciben ellos su compasión?
Uno de nuestros evangelistas asociados estaba predicando en una universidad. Trataba de ganar a los estudiantes para Cristo, pero había una reacción hostil. Sobre todo una muchacha mostraba su hostilidad. Después de la disertación, ella se acercó al evangelista y le dijo: "No creo nada de lo que dice." El le dijo: "Siento que no esté de acuerdo conmigo, ¿pero le molestaría que orara por usted?" Ella respondió: "Nadie ha orado por mí nunca, y supongo que eso no me haga daño."
El inclinó la cabeza y comenzó a orar. Ella permaneció mirando al frente, pero de repente notó que, mientras él oraba, le corrían las lágrimas por las mejillas. Cuando él abrió los ojos, ella estaba llorando. Entonces le dijo al evangelista: "Nadie había derramado una lágrima por mí en toda mi vida." Luego se sentó en el banco y aceptó a Cristo como su Salvador.
¿Cuántos hemos amado tanto a otros que hayamos derramado lágrimas por ellos?
En el amor que demostremos por los demás está implicado un mandamiento social de las Escrituras. Contemple al Señor. El tocó al leproso. ¿Puede imaginarse cómo se sintió el leproso al ser tocado? El leproso tenía que ir por todas partes pregonando: "¡Inmundo! ¡Inmundo!" Entonces Jesús lo tóco.
Jesús estaba enseñando mediante el ejemplo, así como por medio de preceptos, que tenemos responsabilidad con los oprimidos, los enfermos y los pobres. A veces la mejor manera de acercarnos a ellos es tocarlos con nuestra compasión. Sí, debemos amar a la gente y tener una compasiva preocupación de la gente; nosotros debemos tener compasión también.
Los que más profundamente han influido en mi vida no han sido los grandes oradores ni loe predicadores elocuentes, sino los hombres y mujeres santos que Dios puso en mi camino. El apóstpl Pablo dijo: "Golpeo mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre." Debemos tomar eso en serio. Debemos ir al mundo en el nombre de Señor Jesucristo.
Viva Toda su Vida Para Cristo
Por Billy Graham
Salomón hace una petición especial a los jóvenes: "Acuérdate de tu juventud." Los jóvenes tienen toda una vida de servicio que ofrecerle a Dios.
No hay solución para los problemas de la vida que estamos tratando de vivir; no hay ninguna con la excepción de Jesucristo. Cristo lo formará a usted de tal manera que tendrá un futura en El.
En primer lugar, acepte a Cristo mientras es joven, y El lo inmunizará contra los estagos del diablo. Hay un diablo. El está empeñado an destruirnos, y quiere atraparlo a usted mientras es joven. Entregue su vida a Cristo antes que Santanás haya tenido de arruinarla.
Probablemente este mundo no tiene sentido para una persona sin Cristo. "¿De dónde vine? Por qué estoy aqui? ¿Adónde voy?" Fuera de Cristo no hay respuestas. Estamos tratando de resolver los mismos problemasque Platón y Aristóteles y todos los demás filósofos trataron de resolver hace miles de años. Estamos todavía luchando con los mismos problemas. No tenemos soluciones, a menos que va yaos a Dios y a su Palabra.
Cristo estará con usted en una crisis, pero usted no tendrá su cuidado protector a menos que le pertenezca a El. Las palabras más tristes son: "Yo pudiera naber sido." Cuando usted enveujezca, recordará aquellos años en que tuvo tiempo para recibir a Cristo, leer la Biblia orar, ir al templo; pero no lo hizo. Deseará haberlo hecho.
Los jóvenes que usan drogas pueden quedar enviciados para toda la vida. Esos narcóticos son cada vez peores. Están destruyendo a la juventud. Pero con la fortaleza y el poder de Jesuscristo, usted puede rechazar la tentación de las drogas.
Con Cristo, usted puede rechazar la tentación del mal uso de sexo. Leí un artículo sobre un hombre víctima del SIDA, que expresó lo siguiente: "Si yo hubiera cambiado i estilo de vida algunos años antes, todo sería distinto. Ahora es deasiado tarde. Estoy muriendo."
En segundo lugar, Cristo le dará un propósito y una motivación. Es difficil crecer en la sociedad moderna. No es fácil ser joven e ir contra todo lo que se opone a la vida recta. La presión del grupo es extraordinaria. No creo que los jóvenes puedan hoy rechazar esas tentaciones sin la ayuda de Dios. Si usted le perite a Cristo que dirija su vida, entonces podrá enfrentarse a ellas.
¿Qué sucedería si usted vislumbrara el plan y propósito de Dios para su futuro? Dios tiene un plan para usted. Si isted va a casarse, Dios tiene una persona escogida que es la mejor para su matrimonio. Si Dios le da el don del celibato, se debe usar ese don para su gloria.
La Biblia dice: "De modo que si algune está en Cristo, nueva criastura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas."
Suponga que miles de jóvenes se entregaran totalente e Cristo. Pudieran transformar nuestro mundo. ¿No sería maravilloso que todos nos entregáramos con entusiasmo a llevar el evangelio por todo el mundo y ayudar así a las personas que sufran?
En tercer lugar, Cristo le dará la seguridad de costumbres favorables. Somos criaturas de costumbre, y vivir para Cristo significa desarrollar buenas costumbres. La entereza se arraigará de tal manera que pensará en lo que es bueno y hablará lo que es correcto. Cristo no es el conductor de una ambulancia moral, que espera al pie de un precipicio para recoger a los que caen.
"Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud."
En cuarto lugar, el aceptar a Cristo le enseña a usted lo que es el cerdadero amor. Hoy están los padres tan ocupados que uchas veces los hijos sienten que no son amados. Debe ser prioridad de los padres amarlos, enseñarlos y ayudarlos.
Isaías dijo: "He aquí, amargura grande e sobrevino en la paz, mas a ti agradó librar mi vida del hoyo de corrupción; porque echaste tras tus espaldas todos mis pecados." Dios el Padre lo ama a usted, Cristo lo ama y Espíritu Santo lo ama tambíen; de tal manera que Cristo murió en la cruz y resucitó por usted. Reciba a Cristo, y El achará tras sus espaldas todos los pecados de usted. El ni siquiera se acordará de ellos jamás. El echará sus pecados en lo prefundo del mar.
El perdón de Dios es uno de los más conmovedores misterios de la Biblia: comó el Dios todopoderoso puede perdonar las cosas terribles que hemos hecho; las leyes violadas, las promesas quebrantadas, la hipocresía. El perdona todo lo malo que hay en nuestra vida. ¿Por que? Por lo que Cristo hizo por nosotros.
¡Cristo vive! El fue resucitado de los muertos: "Dios, que es rico en isericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros uertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo,"
¿Sabía usted que Dios lo ama y que está dispuesto a perdonarlo? Ya recibido a Cristo en su corazón?
En quinto lugar, el recibir a Cristo le da d usted definiciones marales. Continúan disminuyendo las normas éticas de las coiedad a fin de staisfacer las nuevas istuaciones del mundo oderno, pero Dios no cambia.
En sexto lugar, el aceptar a Cristo le da a usted una conciencia social. Cuando entregué mi vida a Cristo, una de las prieras cosas que comencé a notar fue los problemas raciales. Algunos años después invitamos al doctor Martin Luther Kind a Nueva York para que la hablara a niestro equipo evangelístico. Nos hicimos amigos. Trabajamos juntos porque teníamos el mismo objetivo cuando se trata de resolver los problemas raciales.
En séptimo lugar, el ener a Cristo en su vida le da la oportunidad de tener los mejores amigos. La mayoría de los jóvenes son conformistas o rebeldes; pero Cristo llama a los jóvenes a rebelarse contra los moldes mundanos. La Biblia dice: "No os conforméis a los deseos que antes teníais." Cuando usted se entrega a Cristo, puede haber, y debe haber, un cambio en las amistades.
Muchas personas no creen verdaderaente, y no han llegado a tener una relación personal con Cristo. Recuerdo que cuando me entregué a Cristo, algunos de mis campañeros de estudio tenían uy poco que ver conmigo. Pero también recuerdo que Dios comenzó a darme nuevos amigos. Paulatinaente el Señor me ha hecho comprender que El tiene amigos para mí en todas partes.
Vaya a Cristo por medio de la fe. El será no sólo su Salvador y Señor sino también su filosofía y su credo.
¿Ha recibido a Cristo como su Señor y Salvador? ¿No sabe si lo ha hecho? Tal vez no esté muy seguro de que sus pecados están perdonados. Usted no está seguro si va a ir al cielo cuando muera, pero quisiera tener esa seguridad. Usted desea tener la certeza de que así es.
Usted puede tener a Cristo en su corazón. Pídale a El que perdone sus pecados. Permita que Cristo transforme su vida. Rinda todo su vida a El como Salvador, Señor y Maestro.
